Hipoterapia en pacientes con Déficit Atencional

Niño aprendiendo a cabalgar

El desorden del déficit de la atención es una incapacidad en el desarrollo que se estima que afecta entre el 3% y el 5% de todos niños (Barkley, 1990). El desorden muestra tres características predominantes: la falta de atención, la impulsividad, y en muchos pero no en todos los casos, agitación e hiperactividad

Características típicas de un niño con el desorden del Déficit de la Atención

Persona inquieta, que suele retorcer sus extremidades frecuentemente. Tiene dificultad quedándose sentado cuando se requiere, se distrae fácilmente por estímulos externos. Tiene dificultad en esperar su turno, para obedecer las instrucciones, para mantener la atención en la tarea o el juego. A menudo cambia de una actividad inacabada a otra. No le gusta jugar calladamente. A menudo es excesivamente hablador, se impone frente a otros con interrupciones,·no parece escuchar, pierde las cosas necesarias para tareas o actividades y participa en actividades físicamente peligrosas.

Consideraciones médicas para la Hipoterapia

Por años, el cabalgar terapéutico y sus programas han sido un refugio para jinetes con Déficit de Atención con y sin hiperactividad. Los síntomas que caracterizan a los jinetes hiperactivos (la impulsividad, distracción e hiperactividad) con frecuencia han sido superados con éxito, más que con otros intentos deportivos. La individualidad y la novedad de la hipoterapia parece ser un método natural para estos niños.

A medida que los investigadores logran tener más conocimiento acerca de individuos con este desorden, llega a ser claro que hay una cantidad considerable de tratamientos para el déficit atencional. Con frecuencia, los niños con el desorden del déficit de la atención o con hiperactividad tienen también dificultades secundarias como aprender, lenguaje, la motricidad fina o mayor, y problemas de conducta/sociales. Muchos niños están siendo actualmente medicados.

El colegio y los padres deben informar a la coordinadora del programa de hipoterapia acerca de los remedios, para que así, el kinesiólogo a cargo esté alerta a efectos colaterales y posibles problemas médicos que pudieran surgir.

Como parte del proceso de inscripción en un programa de hipoterapia, es importante consultar con los padres, los maestros, el psicólogo, el terapeuta, etc. y que envíen la información para desarrollar un perfil más exacto del paciente indicando cuales son sus mayores problemas.

Hay que tomar en cuenta el ambiente que rodea el lugar para la hipoterapia, sus instalaciones, personal, los lugares donde se cabalga, la naturaleza del caballo, y el potencial de riesgo que puede producirle al paciente.

Falta de atención

Complicaciones psicológicas primarias:
¿El paciente es fácilmente distraído por el ruido externo? ¿Tiene dificultad para organizar sus tareas? ¿Falla al terminar lo que empezó? ¿Parece “no escuchar” instrucciones? ¿Es olvidadizo y pierde con frecuencia las cosas? ¿Actúa generalmente antes de pensar? ¿Puede esperar premios, o quiere las cosas ahora? ¿Es contestador dentro de un grupo? ¿Puede esperar su turno al jugar o conversar? ¿Impone o interrumpe a los otros que hablan? ¿Es excesivamente inquieto, nervioso, o gritón? ¿Cambia con frecuencia las posiciones? ¿Tiene dificultad para permanecer sentado o esperar en la línea? ¿Tiene dificultad para permanecer callado o hacer tareas en silencio? ¿Tiene dificultad para adaptar su conducta a la tarea?

Complicaciones psicológicas secundarias:
¿El paciente desarrolla una pauta y no la rinde? ¿Llega frustrarse fácilmente? ¿Aparece triste o deprimido? ¿Pierde la paciencia fácilmente?

Una vez que el kinesiólogo tiene un diagnóstico exacto del paciente y conoce los resultados de los déficit secundarios dados por parientes y el equipo educativo del niño, se puede desarrollar un plan de terapia con mas provecho y seguridad. Los límites y los controles externos son muy importantes al trabajar con estos pacientes específicos. Los ejemplos concretos y la ejecución repetida de ciertos ejercicios ayudarán al jinete organizar sus acciones y desarrollar un sentimiento de seguridad dentro del cabalgar terapéutico por su postura.

Una clara visión de la facilidad de cabalgar y de las reglas del lugar ayudarán al paciente a determinar las fronteras y su conducta. Las rutinas constantes permiten al jinete empezar a desarrollar un enfoque de esta nueva conducta. Por lo tanto, una rutina establecida ayuda a aliviar algunas de las inseguridades que pueden surgir en este ambiente. El uso constante de líderes, voluntarios y su monta fiable ayudarán inicialmente a establecer la confianza y a que el paciente sea sumergido en el “mundo ecuestre.”

La meta a largo plazo para la mayoría de los pacientes con Déficit Atencional con o sin hiperactividad es llegar a ser un jinete consumado. Esto es una meta absolutamente factible.

Inicialmente, un cojín con cinchón es esencial para reforzar los principios de un cabalgar equilibrado, un buen asiento, el uso apropiado de las riendas, y el uso independiente de las piernas y el tronco. Con frecuencia estos pacientes experimentarán demoras sensoriales que pueden requerir un período más largo de práctica y la repetición para obtener la percepción sensorial fuerte, proporcionada por el caballo en movimiento, que ayuda a reforzar el esquema del cuerpo de jinete, el cual tiene generalmente como resultado reacciones motrices mejoradas (la habilidad de seguir los movimientos de caballo, el uso de las riendas para indicar el caballo, la habilidad para estabilizar la pierna debajo del cuerpo). Cuando el paciente llega a estar más familiarizado con el idioma utilizado en el cabalgar (adentro, afuera, el derecho, izquierdo, inverso, el cambio de rienda, etc.), es capaz de hacer un símil espontáneo con el idioma/motor.

Este proceso de ligar las palabras con las acciones aumenta la atención y la memoria en tareas motrices. Las técnicas docentes adicionales, las tareas más pesadas, tales como pararse en los estribos y el uso de accesorios, ayudan a reforzar la posición del paciente en el espacio y dan una secuencia apropiada a las tareas motrices.

Muchos programas de hipoterapia ofrecen ejercicios deportivos como el volteo. Esto puede provocar distracción en un jinete que tiene dificultad con el control independiente del caballo. Las figuras obligatorias del volteo presentan una oportunidad ideal para el jinete para aprender a cómo mover su cuerpo en el espacio. Las diversas posiciones (la bandera, de rodilla, el molino, el flanco y el soporte) incorporan una variedad de oportunidades de planificación motora y propioceptiva.

Intervenciones conductuales generales efectivas:
1. Construya la relación con el paciente desde la primera sesión. Esto es vital para desarrollar empatía entendiendo sus dificultades pero controlando su conducta. Use voluntarios en un principio, si es necesario, pues son un “compañero” especial que ayudarán a controlar al paciente.
2. Tómese un tiempo durante las sesiones iniciales para enseñar las conductas que usted espera. A menudo pacientes con Déficit Atencional tienen dificultad con las interferencias. Sea muy claro con los requerimientos de conducta que espera de él.
3. Proporcione una atención positiva utilizando el nombre del paciente. Alabe las conductas específicas (“tienes las manos hoy muy quietas”, “puedo ver que tu caballo te aprecia”). Estos pacientes llegan a ser inmunes al elogio neutral, tal como, “que buen trabajo”.
4. Algunos pacientes responden a la proximidad del kinesiólogo. Un paciente puede responder positivamente a la atención privada, pero negativamente a la atención en público. Muchos padres de pacientes se matricularon en una maravilla terapéutica esperando del programa que el niño pueda demostrar sus habilidades nuevas.

El cabalgar en la hipoterapia puede ser uno de los primeros lugares en donde su niño experimente éxito y aceptación. El es el paciente que motiva al animal grande y apacible. La calma y apoyo constante del equipo terapéutico, y el ambiente naturalmente aceptando proporciona las oportunidades para que el niño pueda aprender y desarrollarse.

Estas oportunidades pueden ayudar a cambiar su conducta, a menudo despreciativa, a un niño que sabe montar y maneja su caballo con destreza y felicidad como ha sido nuestra experiencia en la Fundación Chilena de Hipoterapia.